La película mejicana Alamar se consagró este año como ganadora de la Selección Oficial de cine internacional en la entrega de premios del festival BAFICI de la Ciudad de Buenos Aires, donde compitió con largometrajes como la italiana La Bocca del Lupo, las argentinas Lo Que Más Quiero y Centro, la francesa Les Beaux Gosses, la singapurense Red Dragonflyes, y las estadounidenses Putty Hill y Bummer Summer, entre otras.
No es la primera vez que Alamar atrapa al jurado de un festival de cine internacional. También lo logró, entre otras ocasiones, en el reciente XXVIII Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay en el cual ganó entre más de doscientas películas de treinta países. Esta vez González-Rubio logró destacarse entre las diecinueve películas que participaban en la terna internacional del BAFICI, con una historia familiar que muestra uno de los lugares más místicos de Méjico.
Pedro González-Rubio, director del film vencedor, logró con su creación seducir a los jueces del festival principalmente con la elección de uno de los lugares más puros de Méjico con el cual expuso una relación padre e hijo novata y simple, sin idear una trama muy rebuscada. En la película se conjuga la obtención de necesidades básicas del ser humano como lo son la alimentación, vivienda, y el aprendizaje tanto del hijo como del padre, captándolas en un territorio alejado de la gran ciudad, en el cual sobreviven con las herramientas más primordiales de la naturaleza para valorarlas de una forma que es difícil de encontrar en la sociedad de hoy en día.
Es así como Jorge Machado, un hombre separado que realiza un viaje con su hijo Natan, elige minuciosamente para la travesía uno de los lugares con los cuales más se mimetiza, la ciudad Banco Chinchorro, de donde es oriundo y donde se encuentra la segunda reserva coralina mundial con un ecosistema absolutamente ileso. Durante el viaje, el niño, quien según lo pautado se irá a vivir a Roma con su madre italiana al volver de Chinchorro, conoce un mundo ancestral y profundiza la relación que tiene con su papá.No es la primera vez que Alamar atrapa al jurado de un festival de cine internacional. También lo logró, entre otras ocasiones, en el reciente XXVIII Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay en el cual ganó entre más de doscientas películas de treinta países. Esta vez González-Rubio logró destacarse entre las diecinueve películas que participaban en la terna internacional del BAFICI, con una historia familiar que muestra uno de los lugares más místicos de Méjico.