2.21.2010

Un cambio radical por amor a la tierra

Descalzo, con mate en mano y con pasión, Carlos explica a quién se lo pida cada uno de los proyectos de infraestructura que planean para distintos sectores de la ecoaldea. El ingeniero en sistemas de Velatropa, relata con el mismo entusiasmo con el que expone los planes de los aldeanos, las experiencias que tuvo a lo largo de su vida para llegar a este refugio de Ciudad Universitaria.
Carlos tiene 27 años y nació en Bogotá, pero vivió toda su vida en Ibagué, una ciudad que queda a tres horas de la capital colombiana. Comenzó varias carreras universitarias y luego de tres intentos de ingresar a la universidad de Ibagué logró hacerlo y empezó sus estudios de ingeniería en sistemas.

El colombiano se destacó entre sus compañeros, y así fue como se le presentó una oportunidad laboral en una petrolera, que más adelante marcaría su vida. Los directivos de la empresa colombiana ECOPETROL le ofrecieron al recién graduado un puesto como ingeniero, en el cuál realizó diversas funciones.
Sumergido en el inmenso mundo de esta empresa petrolífera, Carlos realizó su trabajo con destreza hasta darse cuenta de algunas actividades irregulares que la compañía llevaba a cabo. Hundido profundamente en su trabajo no podía ver como la empresa realizaba violaciones a tantos parámetros legales, violentando y destruyendo reservas naturales, con el único fin de lucrar la mayor cantidad de dinero posible. Luego de uno de los viajes que hizo por cuestiones de trabajo, en donde llegó a tener un mayor contacto con los ciudadanos del pueblo al que visitó, Carlos notó un cambio en su forma de ver el accionar de ECOPETROL.
Ni bien se dio cuenta de los frutos, no tan sanos, de su trabajo en la petrolera, presentó su renuncia y comenzó a viajar por todo el continente. Convivió con diferentes comunidades nativas, como los Chocón del pacífico colombiano, los Matmacú del Amazonas, y los Koguis y los Arhuacos del parque nacional colombiano de Sierra Nevada de Santa Marta, colaborando y aprendiendo en el tiempo que pasó con cada uno de ellos. Luego de conocer distintos lugares de Latinoamérica, llegó a la Argentina, donde conoció Velatropa por una de las fiestas que se realizaron allí, hace aproximadamente un año.
Carlos vive en la ecoaldea hace seis meses y se encarga del estudio de diferentes actividades que van a desarrollar. No obstante, es una comunidad donde todos colaboran en cualquiera de las actividades, con lo cuál no se puede clasificar la función que un individuo realiza ahí. El último proyecto de la comunidad en el cual trabajó, fue en el sistema de riego por goteo que los aldeanos implementaron para la huerta de Velatropa.

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