Valeria Zambrano, escribana de la ciudad de Salta, trabaja junto a las comunidades hace más de cuatro años, y es la asesora técnica del INAI en un programa de Relevamiento Técnico Jurídico y Catastral que se lleva a cabo en la provincia norteña para evitar y frenar los desalojos de los habitantes originarios.
¿Hubo avances con respecto al convenio con la OIT que contempla la consulta previa, ya establecida en la constitución nacional, a poblaciones oriundas por el uso de su territorio?
Es un proceso que lleva tiempo. Que se sigue violando es una realidad, pero que las comunidades conozcan sus derechos y los hagan valer ha permitido avances. En Salta, por ejemplo, luego de una protesta por parte de los habitantes indígenas de Nazareno, el gobernador realizó una consulta comunal por el funcionamiento de un hotel en el pueblo. Consiguieron el no, y transformaron el edificio en un albergue para los niños aborígenes de la escuela secundaria.
Los derechos se los da el Estado, pero logros los consiguen solos…
Hay que partir de la base de que, si existen las leyes, no es porque se haya otorgado una concesión. Ellos caminaron y lucharon años para hacerla valer. Hoy a esos esfuerzos se le aúne la voluntad política para que sus facultades sean reconocidas. Hablamos de un reclamo histórico. En la época de Perón con el Malón de la Paz, distintas comunidades viajaron por 4 meses hasta buenos aires para pedir que se los respete.
En el contexto latinoamericano, ¿Cuánto queda por realizar por la pluralidad en nuestro país?
Muchísimo. Nosotros por ahí hablamos de igualdad, pero no existe esa equidad entre los argentinos ni la iniciativa de estudiar e informarse para saber las responsabilidades que uno tiene como ciudadano, que va más allá de votar sino también exigir a los gobernantes. El pueblo Boliviano, por ejemplo, tiene un pasito más adelante en eso. El gobierno de Evo hizo una fuerte política de inclusión. Actualmente su sistema de integración presenta muchísimos problemas, pero lo importante es que está. En cambio, en Argentina falta una aceptación por parte de la sociedad.
Un reconocimiento bien merecido…
Y más en el año del bicentenario, no debemos olvidar la participación que tuvieron los pueblos indígenas en la independencia. Cuando se dice que San Martín cruzó los Andes, no lo hizo con un GPS. Fueron los caciques mapuches que lo guiaron. Y aquí en Salta, los gauchos de Güemes eran del pueblo Calchaquí en una gran mayoría. Comunidades que fueron invisibilizadas.
Al perder su espacio, ¿que están perdiendo los indígenas?
El concepto que tenemos los occidentales sobre la tierra es totalmente distinto. Lo consideramos como un bien con un determinado valor económico. Para los pueblos oriundos va más allá de eso. El conocimiento, el manejo de la tierra, sus animales y sembradíos son su vida. Al migrar a la ciudad por despojos o desmontes, rompen con sus tradiciones, costumbres y organización, y casi nunca consiguen un trabajo en blanco, digno. Pueden pasar hambre que en sus campos no tuvieron. Migrar significa un terrible desarraigo
¿Hubo avances con respecto al convenio con la OIT que contempla la consulta previa, ya establecida en la constitución nacional, a poblaciones oriundas por el uso de su territorio?
Es un proceso que lleva tiempo. Que se sigue violando es una realidad, pero que las comunidades conozcan sus derechos y los hagan valer ha permitido avances. En Salta, por ejemplo, luego de una protesta por parte de los habitantes indígenas de Nazareno, el gobernador realizó una consulta comunal por el funcionamiento de un hotel en el pueblo. Consiguieron el no, y transformaron el edificio en un albergue para los niños aborígenes de la escuela secundaria.
Los derechos se los da el Estado, pero logros los consiguen solos…
Hay que partir de la base de que, si existen las leyes, no es porque se haya otorgado una concesión. Ellos caminaron y lucharon años para hacerla valer. Hoy a esos esfuerzos se le aúne la voluntad política para que sus facultades sean reconocidas. Hablamos de un reclamo histórico. En la época de Perón con el Malón de la Paz, distintas comunidades viajaron por 4 meses hasta buenos aires para pedir que se los respete.
En el contexto latinoamericano, ¿Cuánto queda por realizar por la pluralidad en nuestro país?
Muchísimo. Nosotros por ahí hablamos de igualdad, pero no existe esa equidad entre los argentinos ni la iniciativa de estudiar e informarse para saber las responsabilidades que uno tiene como ciudadano, que va más allá de votar sino también exigir a los gobernantes. El pueblo Boliviano, por ejemplo, tiene un pasito más adelante en eso. El gobierno de Evo hizo una fuerte política de inclusión. Actualmente su sistema de integración presenta muchísimos problemas, pero lo importante es que está. En cambio, en Argentina falta una aceptación por parte de la sociedad.
Un reconocimiento bien merecido…
Y más en el año del bicentenario, no debemos olvidar la participación que tuvieron los pueblos indígenas en la independencia. Cuando se dice que San Martín cruzó los Andes, no lo hizo con un GPS. Fueron los caciques mapuches que lo guiaron. Y aquí en Salta, los gauchos de Güemes eran del pueblo Calchaquí en una gran mayoría. Comunidades que fueron invisibilizadas.

.jpg)
